Nació libre bajo el signo del agua, libre...
El escorpión kamikaze, que se daña a si mismo por ser fiel a su pensar...
Él, nació libre como el mar...
Él...
Entusiasta y valeroso,
Prudente insensato,
Loco por tanta cordura,
Veneno que mueres sin él...
Él...
Que sientes su aliento marchar, como las olas que vienen y con él se van...
Que escuchas su voz como el viento, que no se puede agarrar...
Yo... le amo porque es libre,
Porque no se puede atar...
Porque si sus alas cesan,
Yo, dejo de respirar...
Y le tuve entre mis manos,
Y en mi alma siempre va...
Pero Él no es de nadie,
Porque no se puede atar...
Yo le admiro, le deseo & si le pudiese hablar...
Solamente le diría, que comprendo su pesar...
Que hay días que al acariciarle, rozo su melancolía,
& hay días que se de sobra, que de pena moriría...
Pero él sella su boca...
Yo, mientras me vuelvo loca por hacerle sonreír...
Daría mi brújula por saber dónde nos perdimos...
Que si toda la vida es lo que llevamos vivido...
Se que es por encontrarle por lo que he nacido...
Y contra Cronos y pronósticos, él sigue siendo agnóstico y yo presa de su libertad...
& aunque pasen Ochocientos Treinta y un años de soledad,
su sonrisa es mi credo de amor a la libertad.
