… La
luna siempre perfecta, dejó de legado al cielo descendencia por lo eterno…
(Admitiremos eterno como algo que estaba cuando llegamos & seguirá cuando
marchemos…)
Cuatro Fases a su paso fueron el regalo dado…
De testigo, el universo,
fiel como un perro & paciente como
un gato…
El lienzo del firmamento dibujó su nacimiento,
Luna Menguante…
Era la pequeña & última fase, por supuesto que no por eso menos importante…
Me perdone el cosmos si alguien interpreta eso…
Su labor, ser la sonrisa del cielo, admiradora de las horas…
Señorita que siempre supo retirarse a tiempo…
& cuando se va…
Una manta azul dramático envuelve toda su ausencia…
¿Dónde estás Luna Menguante?
Sus hermanas la buscan por todas partes…
¡ Cascabel de flor & miel, que te enredas en las migas del mantel !…
¡ Sonríe ! que ya te toca …
La pequeña obedecía, subía hasta lo más alto & sonreía, & sonreía…
Años pasaban acariciando su pelo, susurrando rumores de la vida desde el suelo…
Pero ella era una dama, & Papá no la dejaba cambiar su ilusión innata,
por una vivencia en plata…
Y sus días se escurrían, como lluvia que venía a saludarla & luego huía…
Pero un día, mientras su sonrisa iluminaba la noche de los mortales,
arrancó unos retales de los parches de los sueños que se rasgan,
& puso el cielo en la tierra…
Ella, siendo el núcleo del predicado del cielo, se adaptó al cautiverio
terrenal…
¿ El motivo ?
Dos quimeras que cocía de amor e ilusión carnal …
Dos primeros llantos que no olvidará jamás…
Dos vidas encarriladas hacia la felicidad…
Dos legados, del legado eterno que dejaron tiempo atrás…
& Yo, testigo que escribo por no hablar más de más …
Declaro en pleno uso de mis facultades, que soy la primera persona
que acarició su pecho, que sintió su sonrisa & su alegría,
que estoy orgullosa de haber sido yo, y no otra, la que estaba ahí…
El día de nacimiento de mi madre…