...Se encontraban a menudo en aquél café ...
Un lugar lleno de gente que acude ahí solo para quejarse, algunos más prácticos iban a charlar,
otros a desear buenas voluntades...
Algunos hambrientos de amor, también acudían desesperados,desayuno, comida y cena ...
El refugio es cuanto menos singular, aúnque muy plural ...
Adoro esas contradicciones ...
Las mesas son redondas, de esas pequeñitas, casi individuales, manteles y candelas cubren el mínimo círculo de madera, que caracterizaba a aquel conjunto de formas aglomeradas como mesa.
La luz por tanto, junto con el aroma a café y mentes del ambiente , es cálida ...
Cuando pasas demasiado rato dentro, los ojos empiezan a enrojecer, quizás por combinar con los manteles, quizás porque la luz y el ambiente, cargan con facilidad...
Ellos estaban ahí, pero no tenían más intenciones que las de bañarse en un río, que por causalidades, fluía hacia esos lares....
Sus cuerpos representaban el envoltorio de un alma, que una vez estuvo ahí ...
Por eso estaban sin estar ...
Ella acudía y saludaba al personal cuando él se despedía cargado con su rutina a la espalda ...
Cruzaban miradas, palabras ...
Cuando él abandonaba el guariche, ella admiraba sus andares cansados, su espalda ...
Sonreía al adivinar el triángulo perfecto que formaba su espalda y sus brazos, encargados de enfundar aquellas bonitas manos en sus bolsillos ...
Le admiraba ...
Analizaba la composición de sensaciones que le provocaba ver esa figura alejándose despacio, la atesoraba, y giraba la cabeza rápidamente para no ser descubierta ...
Él, siempre antes de cerrar del todo la puerta del café, miraba a través de los cristales la femenina figura que acababa de entrar y que sin haber usado nada más que palabras, le había robado un pedacito de sueño ...
Observaba todos sus movimientos desde el silencio exterior ...
Pero él veía que ella nunca miraba ...
Entonces, él regresaba a su apartamento, a su hora, a su cama ...
"& pasaban los días, aunque no pasara nada..."
Un día, cuando ella acudía a desayunar al café, se encontró a su caballero, tendido en el suelo...
La preocupación de saber si estaba bien, consciente, herido, no era la primordial que a la vagabunda de divagares, la ocupaba la mente...
Estaba ahí!!
Él estaba ahí, y por el contexto encontrado, parecía que se iba a quedar un buen rato, así que,
apresuro sus pasos,cambiandolos por pequeños saltos, hasta que llegó a su lado y haciendo como que no le había visto, le preguntó ...
-Oh! qué te ha pasado ? Estás bien ?
Necesitas que te ayude?
Él, con cara de cansado y un tanto aturdido, la respondió ...
-Me tropecé con esta franja ...
Soy un torpe!! Mi rodilla está aún resentida y ... Tropecé...
Malditas franjas horarias! ...
Ella sonrió...Mientras disimulaba intentando ayudar a incorporar el cuerpo del caballero...
-Te invito a un café ...
Le dijo mirando a aquellos ojos, cansados, pero infinitos ...
Él, dejandose ayudar sin la necesidad de ser ayudado, y teniendo aún en sus labios, el sabor de su último café, aceptó ...
Y de este modo ...
Dio comienzo la Parte II ...
Continuará ...
¿?